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¿CÓMO OPTIMIZAR LA ENERGÍA A TRAVÉS DE LAS PERSONAS?

La eficiencia energética no depende exclusivamente de la incorporación de nuevas tecnologías y la implementación de energías renovables, en buena parte depende de cómo las personas y las organizaciones cambian su relación con el uso de energéticos en el día a día y en el largo plazo. Sin la necesidad de grandes inversiones, se puede eficientizar el uso de energía a través de cambios de comportamientos.

Una de las ventajas de eficientizar de esta manera, es la posibilidad de tener un impacto profundo y sostenible en las organizaciones. Promoviendo un cambio basado en Data y hallazgos, las organizaciones construyen consciencia sobre el uso de recursos energéticos e impactan positivamente en el consumo global.

La implementación de estrategias de ahorro que son producto de hallazgos accionables por definición es costo eficiente y no requieren de fuertes inversiones en la modernización de equipos. La energía más barata es la que no se utiliza. El propósito de estas estrategias es evitar y retroalimentar en tiempo real sobre el consumo innecesario de recursos energéticos.  Para ello se requiere del análisis de la Data de consumo de energía en correlación con las operaciones, el comportamiento de las personas y las variables de influencia.

El primer paso es conocer cómo se relaciona y de dónde proviene el consumo energético con relación a la realidad operativa. Si existe la Data disponible y de manera discreta, el proceso se puede iniciar rápidamente. De lo contrario, con la ayuda de sensores IoT y una plataforma de energía digital se puede calcular el consumo por punto de medición en tiempo real. Con esto se sabrá de manera certera de dónde proviene el consumo en función de las operaciones y procesos; los hallazgos encontrados o estrategias de ahorro se convierten en reglas operativas y mejores prácticas energéticas.  Estas son adoptadas progresiva y sostenidamente con la ayuda de alertas en tiempo real a los usuarios, capacitación, indicadores de gestión energética y el diseño de algoritmos de aprendizaje que identifiquen patrones de eficiencia y refuercen el proceso de adopción de forma autónoma.

Existen varias formas de implementar estos cambios de comportamiento. En primer lugar, la retroalimentación continua e involucramiento de las personas en los resultados obtenidos. Generalmente pocas personas en las organizaciones conocen o tienen acceso a la información de cuánta energía se consume en relación con las variables del negocio y cómo esto impacta el resultado de este. Informar sobre de la disminución o aumento de la intensidad energética del negocio dará más herramientas para hacer ajustes en sus comportamientos y tomar acciones sostenidamente. Tras analizar el uso de energía y crear estrategias de ahorro, los sponsors y la visión de mejora continua / sustentabilidad, son claves para forjar las nuevas formas de trabajo en la organización.

La creación de tablas de clasificación o ranking entre los equipos de trabajo, diferentes sucursales y unidades de negocio, detona un proceso de competencia sana con propósito claro: eficiencia, disciplina y sustentabilidad. Esta capa de gamification permite que la implementación de cambios sea más fluida, la iniciativa se posicione como un esfuerzo del negocio (no aislado) y genere intercambio de mejores prácticas entre los equipos de trabajo.

Los canales de comunicación formales son clave. Publicar las tablas de clasificación, consejos para ahorro de energía y explicar el porqué de las estrategias implementadas. Asimismo, se crea un espacio para discutir estas estrategias, encontrar mejoras en ellas y conocer el impacto que está teniendo en la organización.

Existen varias posibilidades que permiten implementar estos cambios de manera más amigable, ya que puede ser contraproducente si el equipo siente estos cambios como un peso más a su carga laboral. Esta reacción negativa puede tener como consecuencia un mayor consumo energético si los incentivos no son los correctos.

La optimización y el mejoramiento continuo a través del cambio de comportamientos es una herramienta de suma importancia para cualquier organización que busca mayor eficiencia energética y ahorros de corto plazo. Muchas de estas estrategias son de bajo costo, sin embargo, la mayor relevancia está en la posibilidad de emprender el cambio hacia una organización más consciente e involucrada en el uso óptimo de energía y el impacto sustentable de sus acciones. Nada más relevante para los usuarios y consumidores del momento actual y futuro.

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