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Energía y COVID-19: adaptabilidad, eficiencia y sustentabilidad.

La energía del COVID-19 en el sector comercial e industrial

La situación actual brinda una oportunidad para tener una perspectiva distinta del impacto del uso de recursos energéticos en las empresas. Es de utilidad observar cómo podemos hacer más eficiente la operación, por una parte, con un número reducido de personas asistiendo al sector comercial, en otros casos, debido al incremento en la demanda de producción de alimentos en el sector industrial. Entonces, ¿cuál ha sido el impacto que ha tenido la presente pandemia en el consumo de energía? Para tener una referencia, analizamos dos sectores con los cuales trabajamos ampliamente: restaurantero y agroindustrial.

Sector Restaurantero

Desde el cierre parcial y total de restaurantes, a solo habilitar restaurantes para envío a domicilio, se puede argumentar que este sector ha sido de los más afectados por el COVID-19.

El día de hoy es una necesidad adaptar su operación para entregar su servicio con poco personal y de la manera más eficiente posible, pensando en un futuro donde se vuelva obligatorio una distancia mínima entre comensales y con control estricto del aforo. Con esta disminución de comensales, se vuelve más relevante el ser eficientes no solo en el uso del espacio, sino la cantidad de recursos energéticos invertidos. Aquí es cuando empieza a tomar sentido el control de aire acondicionado por zonas y el apagado de estufa cuando se tiene poca afluencia. Estas estrategias se tornan necesarias para evitar mayores pérdidas económicas.

gráfica de consumo diario covid-19 en restaurantes de México

En esta gráfica se observa un aumento del consumo energético en la segunda semana de marzo, esto posiblemente por el día festivo oficial celebrado el 16 de marzo. Tras esto y el primer fallecimiento por COVID-19 en México, vemos un notorio declive en el consumo energético. La pendiente es más marcada en las siguientes semanas para estabilizarse en el mes de abril.

La caída en el consumo energético es más notoria cuando esta se compara contra el 2019. Midiendo el consumo diario en kWh, se puede observar cómo en 2019 se mantiene constante el uso de energía contra la notoria caída en 2020. En abril el consumo se ha estabilizado en torno a un 55% menos de consumo que la primera quincena de febrero del presente año.

Deja claro el profundo impacto que ha tenido la presente situación en el sector restaurantero, que busca mantener sus niveles de consumo lo más bajos posibles mientras continúan operando. Esto a través de servicios de entrega a domicilio o pick-up en las sucursales.

Sector Agroindustrial

Este sector tiene la enorme responsabilidad de llevar alimentos a todos los hogares del país y a mercados internacionales. Al mismo tiempo deben adaptar su operación para tener un menor número de colaboradores a una mayor distancia, manteniendo altos estándares de higiene y los niveles de producción. Lograr esto no es tarea fácil. Entonces cómo ha afectado la situación actual al consumo de energía

Si bien el consumo energético parece ser irregular, estas variaciones son habituales, por factores como variables meteorológicas y volúmenes de producción. Si bien hubo un impacto negativo en la demanda durante la primera etapa de la contingencia, en parte por cuellos de botella en la cadena de suministros para exportar los productos y por la disminución en consumo de sectores como el restaurantero y hotelero local, esta rápidamente repuntó a través del canal autoservicios, el canal tradicional y la venta en línea. Todos los alimentos de primera necesidad contaron con una sobredemanda durante el mes de abril y marzo, versus el 2019. Tal es el caso de este análisis, que muestra un aumento del 15% en unidades producidas para el primer trimestre de 2020.

En la gráfica anterior se puede observar el consumo del primer cuatrimestre del año, tanto para 2019 como para 2020, el cual soporta lo sucedido en el sector agroindustrial. En este caso no solo la demanda energética se sostiene versus su base histórica, si no también, no crece en proporción al 15% del incremento los volúmenes de producción lo cual es un indicador claro de eficiencia en su intensidad energética operativa.

Supervivencia. Control de Costos. Sustentabilidad.

La presente situación ha obligado a estos sectores a adaptarse de distinta manera para sobrevivir. Algunas teniendo que cambiar su modelo operativo de manera drástica como la restaurantera y otras, como la agroindustrial, necesitando de ajustes operativos más sutiles, pero de gran ventaja competitiva hoy y hacia el futuro. Esto ha demostrado en tener un impacto directo en el resultado financiero, el cual hoy casi exclusivamente se enfoca en flujo de caja.  Cada estrategia de eficiencia energética mejora el flujo y facilita la proyección de este. Las implicaciones de largo plazo son inciertas, pero indiscutiblemente, el control de costos será un factor común de las empresas más competitivas.

La perspectiva de la energía del COVID-19 también es evidente para todos en el medio ambiente. El control de costos y el foco en eficiencia energética en los sectores comercial e industrial, los cuales representan el 65% de las emisiones de CO2 globales, son parte de la energía del COVID-19 en la lucha contra el cambio climático.

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